Trastorno de voz y/o habla asociados a fisura labiopalatina, y síndromes asociados

En el niño con fisura sin compromiso del paladar blando o velo, no es habitual encontrar dificultades de la voz; ocasionalmente se advierten problemas en el habla como: retraso en la adquisición de algunos sonidos, alteración en el punto articulatorio debido a alteraciones dentales, en la oclusión o mordida, por secuelas quirúrgicas, entre otros. En el caso de niños en que su fisura compromete el velo del paladar, podemos encontrar en un pequeño porcentaje de los pacientes, alteraciones en la voz, denominadas insuficiencia velofaríngea o IVF, que consiste en signos de escape de aire por la nariz o voz nasal por dificultad en el cierre entre la cavidad oral y nasal, en sonidos en que el aire sólo debiera salir por la boca, por ejemplo: la “p” que es oral y bilabial, suena como la “m” que es nasal y bilabial. La IVF debe ser evaluada fonoaudiológicamente mediante un protocolo específico, sumado a exámenes complementarios, para establecer si su manejo es únicamente intervención fonoaudiológica o requiere también cirugía.

Por otro lado, los niños con fisura y compromiso del paladar blando, pueden aprender de manera incorrecta a producir sonidos orales, empleando estructuras cercanas a la fuente de producción de la voz, es decir, la laringe o faringe, fenómeno conocido como articulación compensatoria, sustituyendo por ejemplo el sonido “t”, que es oral (se cierra la comunicación entre boca y nariz) y postdental superior, por una “t” efectuada con un acercamiento brusco de las cuerdas vocales (en la laringe) y sin efectuar el movimiento de cierre entre las cavidades oral y nasal. La perpetuación de estos sonidos en el tiempo va generando una hiperfunción de estructuras que normalmente no participan en ellos, ocasionando en algunos casos patologías laríngeas, con signos como disfonías o ronquera. El manejo de estas articulaciones compensatorias es exclusivamente de índole fonoaudiológico.