Trastorno de la comunicación

Trastorno del Lenguaje Expresivo

Es una alteración en la elaboración y emisión de las palabras y/u oraciones, acompañada habitualmente de una reducción en el vocabulario. Lo anterior no afecta la comprensión general del lenguaje.

Este trastorno se caracteriza por una alteración en el orden y combinación de sonidos dentro de las palabras, que suele acompañarse de una modificación en la producción de los sonidos, es decir de un trastorno del habla, y de emisión de estructuras gramaticales limitadas o incorrectas, apareciendo un lenguaje poco claro o incomprensible para el entorno. Frecuentemente los niños manejan un repertorio léxico reducido de grupos de elementos de uso común, como: animales, partes del cuerpo, entre otros. El establecimiento de relaciones entre elementos de grupos categoriales, también suele verse descendido, por ejemplo, al pedirle que diga dónde viven los animales, no sabe qué responder, incluso dándole opciones: en el campo, en el mar o en la ciudad.

Trastorno del Lenguaje Comprensivo o Mixto

El trastorno mixto del lenguaje se caracteriza por la presencia de una alteración tanto del nivel expresivo como del comprensivo, donde el niño no logra comunicarse adecuadamente con el entorno ni comprender correctamente la información que se le proporciona.
Las dificultades comprensivas involucran los distintos niveles del lenguaje, por ejemplo, presentan problemas para decodificar las palabras, lo que genera poca precisión o confusión entre los estímulos presentados, como al solicitarle mostrar el dibujo de una “tapa” versus el de una “papa”, o para discriminar sonidos verbales distintos o iguales; y/o presentan una alteración en la comprensión de oraciones del tipo: preguntas, órdenes; y/o dificultades para encontrar elementos solicitados, por no manejar los conceptos.

Este trastorno conlleva alteraciones en el nivel pragmático o social del lenguaje, porque al no comprender, el niño no logra una interacción adecuada con el resto de las personas, por ejemplo, no es capaz de seguir una conversación. Lo anterior, puede desencadenar dificultades en el manejo conductual, porque el niño al no poder satisfacer todas sus necesidades, comienza a frustrarse, efectuar pataletas, etc.

Un ejemplo se presenta en un niño de 3 años, que no responde adecuadamente a órdenes simples como: deja el vaso arriba de la mesa, o no entiende preguntas básicas, del tipo: ¿cómo te llamas? Habiendo descartado origen auditivo de su dificultad.