Dificultades y trastornos del aprendizaje

En el marco de las necesidades educativas especiales, los términos “problemas” y “trastornos de aprendizaje” están íntimamente relacionados con todas aquellas limitaciones en el proceso de aprender, y se refieren a todas aquellas dificultades que, de una manera puntual y por diferentes causas, pueden obstaculizar el proceso de aprendizaje en el niño/a, lo que se traduce en un disminuido rendimiento escolar. Sin embargo, ambos términos varían en su conceptualización (y factores a los que obedecen) y por lo tanto, en la forma en que deben abordarse.

Cuando hablamos de dificultades (o problemas) de aprendizaje, aludimos a cualquier obstáculo, retraso o desajuste que enfrenta el niño/a en su aprendizaje. Obedecen a factores externos, internos y/o mixtos, y corresponden a aquellas dificultades en que el niño/a con un tratamiento adecuado en las áreas en que se encuentra descendido, apoyado por un trabajo en equipo (colegio, familia, especialista), y generalmente multidisciplinario, logra incrementar su rendimiento escolar. Algunos ejemplos de éstos son: características de la escuela, de las metas y objetivos propuestos por los programas para cada curso, nivel de exigencia, metodologías utilizadas, etc. (factores externos); alteración en el desarrollo de habilidades cognitivas (factores internos); y mixtos (cuando se conjugan factores externos e internos).

Por otro lado, cuando hablamos de trastornos del aprendizaje, nos referimos a dificultades significativas en áreas específicas de aprendizaje (proceso de lectoescritura, cálculo u otras materias escolares, por ejemplo: dislexia, discalculia, disortografía), que se presentan en niños/as con capacidad intelectual normal, en los que NO se observan alteraciones severas de carácter neurológico, sensoriales, físicas emocionales y sociales. Debido a esto, es que se trata de aquellas dificultades del aprendizaje más resistentes al cambio, por lo que requieren un diagnóstico y un tratamiento mucho más específico y certero.